
Cerca de un docena de títeres (para adultos) se subieron el sábado al escenario de la Sala Ambigú de Valladolid (¡lástima que no fuera en el recién estrenado Zorrilla!) de la mano de la compañía andaluza El Espejo Negro para presentarnos ‘Es-puto Cabaret’: el “más petardo, corrosivo y burlón del país”.
Me animé a ver esta obra tras el buen gusto que me dejaron los títeres gigantes de ‘Aullidos’ de Teatro Corsario y lo que me encontré fue totalmente distinto, pero no por ello menos interesante. En ‘Es-puto Cabaret’, los manipuladores cobran cierta importancia y se convierten en cierta manera en protagonistas, junto a los títeres, del espectáculo. En ‘Aullidos’, en cambio, éstos pasan totalmente desapercibidos y llegas a creer que las marionetas tienen vida propia.
En cualquier caso, creo que se trata de un efecto usado con el fin de dar un tono burlón y desenfadado a la obra, cuyo principal objetivo es “invitar al público a reírse de uno mismo”. Y vaya si lo consigue. Las risas y los aplausos no dejaron de sonar en los 90 minutos que dura el espectáculo.
Como en una auténtico cabaret, las actuaciones de los más variopintos (y famosos) personajes se fueron sucediendo, presentados por “la más exhubertante, fondona, vieja y subversiva estrella del transformismo Marianna Travelo”. Sexo, religión, política… todo los temas de más candente actualidad salpicaron la actuación, eso sí, siempre bajo la óptica del humor. Sólo hubo una cosa que no me hizo mucha gracia… ¡no todos en Valladolid somos fachas!
En fin, que os podría contar un montón de cosas sobre la actuación ¡pero es mejor que la veáis vosotros! Si no, pierde la gracia….