
Desde el pasado 26 de mayo, las calles de Valladolid se han convertido en un enorme escenario gracias al Festival Internacional de Teatro y Artes de Calle (TAC), que este año cumple su décima edición. “Diez años de ilusiones compartidas , universos inventados, de nuevos mundos a pie de asfalto, de gente, de mucha gente, y de miradas despiertas caminando sobre las calles repletas de historia y de cuentos”.
Cualquier hora, cualquier lugar es bueno para disfrutar de un espectáculo de teatro, animación, música, nuevo circo, títeres, danza o performances. Y más, como es el caso, si el tiempo invita a salir a la calle.
El jueves comencé mi recorrido por el TAC en la Acera de Recoletos. Por el camino me encontré a una estatua humana plantada en la calle Santiago (hay que ser tonto para no aprovechar el filón del Festival). Al llegar a la Plaza Mayor, todo el mundo bailaba al son de la compañía francesa Midi 12, cuyo miembros vestían unos llamativos trajes rosas. Siguiente parada: plaza de Fuente Dorada. Aquí me encontré con la actuación de los payasos circenses Green Chichón (Cuando brillan en la pista los chichones, brotan las risas y se alegran los corazones), que dentro de la sección ‘Valladolid Propone’ presentaron su espectáculo ‘¡¡¡Greenkiriki!!!’. Y ya cerca de la Catedral me topé con un tipo que se introducía una cuerda por la nariz y la sacaba por la garganta ¡para poner los pelos de punta! Despúes de todo esto mi cuerpo me pedía a gritos una caña bien fresquita.

Volví a reencontrame con el teatro de calle al día siguiente, el viernes. Aunque esta vez fui a lo seguro: a las 20:00 en la plaza de la Universidad tenía lugar la representación ‘Tocata y Fuga (en fu renol)’ de Zanguango Teatro. Un espectáculo lleno de buenas canciones que a través de la historia de unos presos recapacita sobre la condición humana.
Y aquí se acabó mi cita con el TAC. Es una lata el trabajar….
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